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Ante el nuevo mundo, real y virtual, creado por la revolución informática en esta última década, la expresión escrita y el conocimiento de lenguas gozan, más que nunca, de un entorno privilegiado. La mayor movilidad de las personas, los nuevos programas informáticos de dictado, traducción, bibliográficos, etc. y las nuevas aplicaciones de los conocimientos lingüísticos en la exploración de las lenguas, hacen de estos estudios uno de los más prometedores.
Así, y en el caso específico de la Filología Inglesa, entre las salidas profesionales figuran, no sólo la docencia en todos sus niveles y el universo de las letras (asesor editorial, corrector de textos, traductor, documentalista, crítico literario y textual), sino también las surgidas con el desarrollo de los organismos internacionales (europeos y mundiales), la presencia aplastante de la lengua inglesa en Internet, la proliferación de las televisiones y comunicaciones vía satélite (que posibilita el acceso a transmisiones en lengua inglesa). Son ámbitos todos ellos en los que el conocimiento de la lengua y cultura inglesa son indispensables.
Por todas estas razones, el estudio de la Filología Inglesa adquiere, hoy en día, un carácter fundamental.
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